Redes sociales: ¿Afectan a la salud mental de niños y jóvenes?

06/28/2023

Las redes sociales se han convertido en una herramienta indispensable en nuestro día a día. Plataformas como Instagram, TikTok o YouTube han abierto un nuevo mundo de posibilidades para las relaciones entre personas, a la vez que se han convertido en una fuente ilimitada de información y entretenimiento.  

Sin embargo, el uso abusivo de estas plataformas está relacionado con problemas de salud mental como la ansiedad, la depresión, el insomnio y la desconexión con la realidad. Cualquier usuario puede experimentar una situación de dependencia, pero numerosos estudios han detectado que los niños y adolescentes son los más propensos a desarrollarla. 

Es importante conocer qué impacto tiene un mal uso de las redes sociales en la salud mental, cómo puede prevenirse y de qué manera ayudar a quienes lo padecen, como vía para aprender a utilizar el entorno online de forma saludable y consciente. 

 

¿Por qué las redes sociales afectan más a niños y jóvenes? 

Según un estudio realizado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en España, los jóvenes de entre 16 y 24 años dedican una media de 2 horas y 25 minutos al día en las redes sociales. Aunque la considerable cantidad de tiempo que pasan en estas plataformas los hace vulnerables a sus efectos negativos, también existen motivos biológicos. 

Según Mitch Prinstein (director de la Asociación Estadounidense de Psicología), a partir de los 10 años el cerebro de los niños multiplica la cantidad de receptores de hormonas como la oxitocina y dopamina, vinculadas al sistema de recompensa, el placer y el apego social. Recibir un “like” libera una pequeña cantidad de dopamina, generando una adictiva sensación de satisfacción instantánea. La oxitocina, por su parte, influye en que las personas se sientan más abiertas, generosas y confiadas con los demás.  

La acción de estas hormonas se combina con otros aspectos vinculados al desarrollo cerebral y la falta de experiencia. La etapa de transición a la vida adulta está marcada por la búsqueda de reconocimiento y la necesidad de encajar, la comparación con los demás, el desarrollo de la autoestima y de las habilidades sociales y la dificultad para regular las emociones. Todo ello hace que los niños y adolescentes sean especialmente susceptibles a los comportamientos y actitudes que experimentan en las redes sociales. 

 

Principales efectos en la salud mental 

Se considera un uso abusivo de las redes sociales cuando dicho uso produce aislamiento social, ansiedad, afecta a la autoestima de la persona y hace perder la capacidad de control. También es un signo de alerta cuando la persona deja de hacer otras actividades para incrementar el uso del móvil u otros dispositivos para conectarse a las redes sociales, sin valorar las consecuencias negativas que ello puede suponer a largo plazo. 

Este uso abusivo, junto a la alta implicación emocional que experimentan los niños y adolescentes en las redes sociales, puede dar lugar a diferentes trastornos de salud mental. Los padres o tutores deben estar atentos a los siguientes comportamientos para saber cuándo es necesario actuar: 

  • Mala relación con la comida y la imagen corporal.  La comparación con las imágenes perfectas que otros comparten en internet puede derivar en una situación de frustración con el propio cuerpo, originando trastornos alimentarios como la anorexia o la bulimia. 

  • Baja autoestima. La percepción de que los demás tienen vidas mejores y más satisfactorias repercute directamente en la autoestima, creando un complejo de inferioridad. Esto se suma a la exposición constante a comentarios y críticas, fomentando la inseguridad. 

  • Ansiedad o depresión. Causados, entre otros aspectos, por la necesidad de recibir aprobación por lo que cuelgan en internet y al miedo de perderse algún acontecimiento (también conocido como FOMO o “Fear of missing out”). 

  • Problemas de sueño. El uso de las redes sociales, especialmente durante la noche, fomenta una sensación de nerviosismo y la necesidad de permanecer conectado. También mantiene un estado de alerta y preocupación por los comentarios o acontecimientos vividos en estas plataformas, lo que dificulta el descanso

  • Problemas de concentración y aprendizaje. La sobrecarga de información disponible en internet, así como la posibilidad de consultarla en cualquier momento desde un dispositivo móvil u ordenador, facilita las distracciones y la falta de concentración en otras tareas. Esto también puede derivar en desmotivación ante los estudios, puesto que las redes se ven como una actividad más atractiva a la que destinar el tiempo. 

  • Contacto con desconocidos. Compartir detalles íntimos o hablar con desconocidos en el entorno web puede derivar en casos de ciberbullying, acoso sexual (grooming y sexting) o violencia digital, dando como resultado daños psicológicos y emocionales graves. 

 

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo? 

Cuando creamos que puede existir cierta dependencia de las redes sociales que esté afectando al comportamiento y estado mental de nuestros hijos, es importante informarse para aplicar soluciones cuanto antes y, si es necesario, pedir ayuda profesional. 

También es importante crear una relación de confianza y transparencia con los niños y jóvenes, de manera que se sientan cómodos al hablar de temas como la autoestima, el autocuidado o las preocupaciones personales. Explicar abiertamente los peligros de las redes sociales y qué conductas evitar ayudará a que las utilicen con mayor conciencia y criterio. 

Una de las medidas que puede ayudar a gestionar esta dependencia es definir unos límites claros en el uso de dispositivos electrónicos, explicando el porqué de esos límites e intentando consensuarlos con ellos en la medida de lo posible. Pedir este comportamiento a los menores mientras los adultos lo incumplen suele crear una situación de enfado y frustración, por lo que una buena idea es preparar un acuerdo familiar de uso de la tecnología que deban respetar pequeños y mayores.  

Otro consejo para reducir la dependencia de estas plataformas es activar el control parental y revisar su historial de navegación, así como apagar el WiFi y los móviles por la noche. Finalmente, fomentar el deporte y las actividades fuera de casa creará situaciones de contacto directo con otras personas, lo que les ayudará a relativizar la importancia de lo que sucede en internet y a tener una perspectiva más amplia de la realidad.  

Las redes sociales ofrecen un entorno atractivo que los menores pueden utilizar para entretenerse y comunicarse. Encontrar un punto de equilibrio basado en su uso positivo y responsable es una tarea compleja, que ya se ha convertido en uno de los nuevos retos de la crianza en todo el mundo.