Manejo del dolor crónico: cómo mejorar tu calidad de vida

20/07/2023

Se considera que un dolor pasa a ser crónico cuando dura más de tres meses, si sigue presente o se repite un mes después de curar la enfermedad o si la lesión no cicatriza. Existen múltiples causas que pueden explicar el dolor crónico, incluyendo las lesiones y los daños en el sistema nervioso, las infecciones, los trastornos musculoesqueléticos o las cirugías mal curadas, entre otras. 

El dolor crónico repercute en la calidad de vida de quienes lo padecen, ya que limita su capacidad para llevar a cabo las tareas cotidianas y participar en actividades sociales. La constante presencia del dolor también puede derivar en problemas de salud mental como estrés, ansiedad y depresión, afectando al estado de ánimo de los pacientes. 

Aunque cada persona vive esta condición de forma distinta y siempre es una situación delicada, en este artículo te mostramos diferentes opciones que pueden ayudar en el manejo del dolor crónico. 

 

Terapias farmacológicas 

En primer lugar, las terapias farmacológicas proponen el uso de medicamentos específicos para reducir el dolor y mejorar el bienestar. Los más habituales son los analgésicos, que se dividen en tres grandes grupos: no opiáceos, opiáceos o narcóticos y secundarios: 

 

1. Los medicamentos no opiáceos: los de uso más extendido son los antiinflamatorios no esteroides, también conocidos como AINE. Se emplean para combatir el dolor leve o moderado que va acompañado de inflamación y se recomiendan para el tratamiento de problemas musculares. Nuestros fármacos sin prescripción médica Ibudol®, Endolex® y Diclokern® de Kern Pharma Consumer forman parte de este grupo.  

Otra molécula ampliamente conocida es el paracetamol, que al no ser un AINE no tiene  actividad antiinflamatoria pero sí analgésica y antipirética. Con este principio activo, en nuestro vademécum contamos con Dolostop®

 

2. Los analgésicos opiáceos o narcóticos son derivados de la morfina. Esto hace que sus efectos sean más potentes pero también los convierte en una opción con mayor riesgo de adicción, que se receta de forma puntual y bajo un estricto seguimiento médico. Permiten una disminución a corto plazo del dolor crónico derivado de lesiones graves o cirugía, pero tienen numerosos efectos secundarios y por ese motivo se desaconseja incluirlos en el tratamiento para el dolor crónico a largo plazo. 

 

3. Finalmente, también es importante mencionar los analgésicos secundarios. Estos fármacos modifican la forma en que los neurotransmisores del cerebro procesan el dolor, por lo que se recomiendan para el tratamiento del dolor crónico causado por una disfunción en los nervios y ante enfermedades como la fibromialgia. En este grupo de medicamentos encontramos: 

  • Los antidepresivos, recetados en dosis más pequeñas que las empleadas en casos de ansiedad y depresión reducen el dolor neuropático o nervioso, causado por un mal funcionamiento de las vías nerviosas.   

  • Los anticonvulsivos, que se utilizan en el tratamiento del dolor crónico causado por el herpes zóster, así como por problemas en el encéfalo y en la médula espinal. 

 

Terapias físicas 

De forma complementaria a la toma de medicamentos, las terapias físicas o basadas en el deporte también ayudan a manejar el dolor crónico. 

Los ejercicios más recomendados son aquellos con una intensidad baja o moderada, que se centran en el movimiento suave y controlado de todo el cuerpo. Entre ellos destacan actividades como caminar, ir en bicicleta o nadar, además de prácticas como el yoga o el pilates. 

Los ejercicios de estiramientos y movilidad articular también son importantes, ya que ayudan a mantener la flexibilidad, reducen la tensión muscular y mejoran la circulación del líquido sinovial, el fluido que amortigua los movimientos de los huesos y permite que se desplacen sin dolor. 

Por otra parte, las terapias físicas recomendadas también incluyen técnicas de relajación. Según varios estudios, algunas de las prácticas que pueden mitigar el dolor son: 

  • El mindfulness, también conocido como atención plena, que propone concentrarse únicamente en el presente sin juzgarlo, tomando conciencia de nosotros mismos y del entorno que nos rodea. 

  • La respiración profunda, que plantea respirar de forma consciente para calmar el sistema nervioso, disminuir la frecuencia cardíaca y facilitar la relajación de todo el cuerpo. 

  • La meditación o visualización, mediante la cual se alejan los pensamientos y preocupaciones, sustituyéndolos por una imagen mental que evoque calma, felicidad y bienestar. 

 

Terapias alternativas para el dolor crónico 

Aunque existe una amplia variedad de prácticas que pueden ayudar a combatir el dolor crónico, cada paciente puede explorar las distintas opciones en busca de aquella que le aporte mejores resultados. Así pues, a continuación, hablamos de otras alternativas vinculadas a la fisioterapia, los masajes y la terapia cognitivo-conductual (TCC): 

 

1. La fisioterapia permite fortalecer la musculatura y reforzar las zonas más débiles del sistema musculoesquelético, a la vez que enseña al paciente a realizar los movimientos de forma segura y a minimizar el impacto sobre los tejidos dañados.  

Incluye una amplia variedad de técnicas, que se adaptan a las necesidades y evolución de cada persona. Algunas de ellas son la movilización articular, la liberación miofascial, la electroterapia o la acupuntura seca, entre muchas otras. 

 

2. La realización de masajes, por su parte, ha demostrado ser efectiva en el tratamiento del dolor en pacientes con diferentes afecciones crónicas. Esto incluye varios tipos de tratamientos: 

  • Los masajes terapéuticos, enfocados en eliminar la tensión en puntos concretos del cuerpo. Facilitan la relajación de los músculos, mejoran la circulación y reducen la inflamación. 

  • Los masajes de tejido profundo, que aplican presión en las capas más profundas de los músculos y los tejidos conectivos. Reducen la rigidez, mejoran la movilidad y alivian los dolores causados por problemas musculoesqueléticos.  

  • Los masajes de punto de activación, que se centran en las áreas más sensibles de los músculos. Liberan la tensión y reducen el dolor relacionado con los desequilibrios musculares y los problemas de movilidad. 

 

3. Finalmente, otro método alternativo es la denominada terapia cognitivo-conductual (TCC). Esta práctica se centra en cuidar la salud mental del paciente, enfocando el problema del dolor crónico desde su vertiente psicológica. 

Su propuesta se centra en ayudar al individuo en la gestión de los pensamientos negativos, de manera que aprenda a enfrentarse a los sentimientos de ansiedad, estrés y depresión. Busca fomentar el desarrollo de un diálogo interno positivo a través de sesiones personalizadas, con el objetivo de convivir con la enfermedad con la mejor actitud posible. 

 

Estilo de vida y autocuidado 

Además de las terapias mencionadas, quienes padecen dolor crónico pueden mejorar su calidad de vida al aplicar pequeños cambios en su rutina. En este sentido, el autocuidado permite tomar conciencia de uno mismo y aplicar medidas para mejorar la salud física, mental y emocional. 

Algunas de las claves para lograr una vida más saludable son: 

  • Cuidar la alimentación, incluyendo alimentos antiinflamatorios y ricos en antioxidantes como las frutas, las verduras de hoja verde, los frutos secos, las semillas, los pescados ricos en ácidos grasos o el té verde. Añadir cereales integrales y legumbres es clave para obtener un correcto aporte de fibra. También es importante evitar los alimentos procesados, las grasas saturadas y los azúcares refinados, ya que aumentan la inflamación.   

  • Priorizar el sueño y el descanso, ya que resultan esenciales para que el cuerpo se recupere y repare los tejidos dañados. Esto incluye crear una rutina de sueño y seguir todos los días el mismo horario, así como evitar el consumo de cafeína, alcohol y tabaco antes de dormir. Finalmente, es buena idea adaptar el dormitorio para que ofrezca un entorno tranquilo, oscuro y templado. 

  • Gestionar el estrés, conocido por agravar los síntomas y dificultar la recuperación. Es importante identificar las fuentes de estrés del día a día y buscar estrategias para manejarlo, ya sea mediante la práctica de ejercicio y técnicas de relajación, como a través de otras actividades de ocio y de conexión social. 

  • Además, existen complementos alimenticios como Kernnabis® oral que calma y relaja gracias a su contenido en aceite de Ccannabis sativa, vitaminas grupo B y valeriana. Así como Kernnabis® CBD crema, que proporciona alivio y bienestar; y Kernnabis® CBD parches dérmicos que aportan efecto calmante, confort y alivio hasta 24 horas. 

Tanto si sufres de dolor crónico como si quieres ayudar a quienes lo padecen, en Kern Pharma estamos a tu lado como especialistas en el tratamiento y alivio del dolor a través de un vademécum integrado por más de 230 productos para combatir las diferentes causas del dolor, además de espacios e iniciativas con información y consejos que te ayuden en tu día a día.