SIBO o Sobrecrecimiento bacteriano: Qué es, síntomas, causas y tratamiento

07/06/2023

El SIBO (Small Intestinal Bacterial Overgrowth) o Sobrecrecimiento bacteriano se produce cuando hay un aumento anormal de la cantidad de bacterias alojadas en el intestino delgado, especialmente de aquellas que normalmente no se encuentran en esta parte del tubo digestivo. En este artículo hablamos de los factores de riesgo que pueden propiciar dicha patología, así como de sus síntomas y los diferentes tipos de tratamiento. 

Para entender la enfermedad de SIBO, es importante tener en cuenta que el sistema digestivo es el encargado de realizar una correcta digestión de los alimentos, así como de regular el tránsito intestinal y mantener una microbiota equilibrada. Permite la descomposición química de los nutrientes que ingerimos, dividiéndolos en partes más pequeñas que se absorben para generar energía, impulsar el crecimiento de las células y reparar los tejidos dañados.  

Así pues, una mala salud digestiva se relaciona con alteraciones en las bacterias responsables de estos procesos y que viven en el tracto gastrointestinal, también conocidas como flora intestinal o microbiota. El intestino humano incluye 100 billones de bacterias, pertenecientes hasta a 1.000 especies distintas. Sin embargo, solo un pequeño porcentaje de ellas se aloja en el intestino delgado. 

 

Alteraciones intestinales y factores de riesgo 

El Sobrecrecimiento bacteriano está asociado a otras patologías y enfermedades previas, así como a ciertos problemas anatómicos y de desarrollo. La causa última de la proliferación de bacterias en el intestino delgado es la escasa actividad de la zona, originada por la mala circulación de la comida y la acumulación de heces. De esta manera, los factores de riesgo que pueden dar lugar al mal funcionamiento de este órgano son: 

  • La diabetes, la celiaquía, la esclerodermia, por ser enfermedades que alteran el funcionamiento motor del intestino. 

  • Algunas afecciones genéticas o estructurales, como la estenosis o los divertículos. 

  • Los procesos de cirugía abdominal o intestinal, como el bypass gástrico, la gastrectomía o los tratamientos para el cáncer de estómago. 

  • La toma de medicamentos que disminuyen la motilidad intestinal y la producción de ácido estomacal, entre los que se encuentran los narcóticos, los antidiarreicos y los anticolinérgicos. 

  • El estrés. Según un estudio realizado por la revista académica Journal of Physiology and Pharmacology, sufrir estrés durante un periodo de tiempo prolongado altera las interacciones nerviosas entre el cerebro y el intestino, favoreciendo el desarrollo de diferentes trastornos gastrointestinales. 

  • La inmunodeficiencia genética o adquirida. Tal y como se menciona en la guía de práctica clínica de la Asociación Americana de Gastroenterología, un sistema inmunológico debilitado es propicio a las alteraciones en el equilibrio de la microbiota intestinal. 

  • Llevar una mala dieta, basada en el consumo excesivo de carbohidratos y alimentos ricos en almidón y azúcares, junto a una ingesta baja de fibra. 

 

Síntomas y consecuencias del SIBO 

Existen algunos síntomas que permiten detectar la enfermedad de Sobrecrecimiento bacteriano en una fase temprana, ante lo cual es imprescindible acudir inmediatamente a un médico.  

Uno de los signos más frecuentes es  dolor e hinchazón abdominal, gases, náuseas y una incómoda sensación de saciedad después de comer. El SIBO también va acompañado de episodios de diarrea y estreñimiento.  

Cuando esta alteración de la microbiota no se trata a tiempo, se produce un empeoramiento progresivo del sistema digestivo. La mala absorción continuada de grasas, carbohidratos y proteínas genera digestiones incompletas, daña la mucosa del intestino delgado y reduce aún más la absorción de los nutrientes. Este proceso, junto a la descomposición de los alimentos estancados, prolonga la diarrea y desemboca en un estado de malnutrición.  

La proliferación de bacterias intestinales también genera un déficit de las vitaminas liposolubles A, D, E y K, que no se sintetizan. La vitamina B-12 es la encargada del mantenimiento del sistema nervioso, de las células sanguíneas y del ADN, por lo que puede crear daños irreversibles en el organismo. Por otro lado, un déficit de vitamina D puede derivar en el desarrollo de osteoporosis. Finalmente, la falta de calcio también debilita los huesos, propiciando la aparición de enfermedades óseas como la osteoporosis y la aparición de cálculos renales.  

 

Tipos de tratamiento 

Como hemos visto, el Sobrecrecimiento bacteriano es una enfermedad a la que se debe prestar atención. Su tratamiento depende de la causa que lo ha originado, dando lugar a diferentes procedimientos: 

  • Ante un caso de SIBO derivado de problemas anatómicos o un proceso quirúrgico previo, los médicos recomiendan realizar una operación específica para solucionar las estrecheces o alteraciones morfológicas del intestino delgado.   

  • Ante alteraciones en el movimiento del intestino causadas por otros factores de riesgo, estudios como el realizado por el Journal of Clinical Gastroenterology han probado la eficacia del uso de antibióticos como la neomicina y metronidazol. 

  • En ambos casos se recomienda aplicar cambios en la dieta, reduciendo los carbohidratos fermentables y aumentando la ingesta de fibra. También se aconseja la toma de suplementos vitamínicos, probióticos y prebióticos, como método de apoyo nutricional que ayude a restaurar el equilibrio bacteriano del intestino. 

Desde Kern Pharma velamos por la difusión del conocimiento médico. La salud digestiva es una de nuestras prioridades, y la fomentamos a través de hábitos saludables y de complementos alimenticios   como KernBiotic®, que ayuda a mantener una correcta flora intestinal, y contribuye al  alivio de síntomas como la diarrea y problemas digestivos. 

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